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POSIBLEMENTE TE HAS ENCONTRADO EN MEDIO DE ALGUNA
PROMOCION DE PERFUMES, PRUEBAS, HUELES Y CREES QUE ESE ERA EL
AROMA CORRECTO PARA TI. POR SALIR DEL PASO LO COMPRAS Y AL RATO
RESULTA SER MUY DULCE, FUERTE, O SIMPLEMENTE NO TE GUSTO. ENTONCES
SERA IMPORTANTE CONOCER LA DIFERENCIA Y EL ORIGEN DEL PERFUME.
El perfume es una mezcla de aceites esenciales aromáticos, alcohol
y un fijador, utilizado para proporcionar un agradable y duradero
aroma a diferentes objetos, pero principalmente al cuerpo humano.
Los aceites esenciales se obtienen por destilación de flores,
plantas y hierbas, tales como la lavanda, rosas, jazmín, etc. El
perfume de jazmín se obtiene a través de un proceso llamado “enfleurage”,
que consiste en impregnar las sustancias aromáticas en cera y
después extraer el aceite oloroso con alcohol. También se utilizan
compuestos químicos aromáticos. Los fijadores que aglutinan las
diversas fragancias incluyen bálsamos, ámbar gris y secreciones
glandulares de ginetas y ciervos almizcleros (estas secreciones
sin diluir tienen un desagradable olor, pero en una solución
alcohólica actúan como conservantes). En la actualidad, estos
animales están protegidos en muchos países, por lo que los
fabricantes utilizan almizcle sintético.
La cantidad de alcohol depende del tipo de preparación al que vaya
dirigido. Normalmente, la mezcla se deja envejecer 1 año.
Diferentes tipos de perfumes:
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Esencia de perfume: la forma más
concentrada, entre el 15-40%.
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Perfume: concentración del 7-15%.
-
Agua de baño: sólo un 1-6% de
concentrados.
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Agua de colonia: la misma
concentración del anterior pero con aromas cítricos
predominantemente.
Al aplicarse el perfume sobre la piel, el calor del cuerpo evapora
el alcohol rápidamente dejando las sustancias aromáticas, que se
disipan gradualmente durante varias horas.
El arte de la elaboración de perfumes nació en Egipto, fue
desarrollado por árabes y romanos, y desde España se reintrodujo
en Europa durante el Renacimiento. Fue en Francia, hacia el siglo
XIV, donde se cultivaron flores para elaborar los perfumes,
permaneciendo ésta desde entonces como el centro europeo de diseño
y comercio en perfumería.
Una sustancia de valor
Es esa
interminable cadena, la que convierte al perfume en una sustancia
tan apreciada, a la vez elitista y universal, eminentemente
personal y, a la vez utilizada por miles de personas en todo el
mundo.
El perfume
es desde miles de años antes de nuestra era, un elemento de
distinción. En principio estaba reservado a los sacerdotes más
distinguidos y a los reyes o faraones, auténticos dioses. A lo
largo de las épocas fue pasando a los demás y siempre el perfume
ha mantenido su sentido de exclusividad, pero ante todo es lo que
forja la memoria de cada uno de nosotros: El olor fresco de la
mañana, la fragancia misteriosa e insinuante que el amante de una
tarde se esforzará por reencontrar, perfume de moda percibido en
cada rincón de la calle, el olor nostálgico respirado al azar y
que nos sume en los olores de nuestra infancia, o en el
reencuentro de la juventud.
Hoy, donde
la distinción parece ir indefectiblemente unida a las marcas más
importantes, caras o prestigiosas, el perfume es la ocasión y el
motivo de poseer una de esas grandes marcas, de acercarse al mundo
de lujo y distinción que las rodea.
Perfumes masculinos
Francia
siempre ha contado con los mejores fabricantes de perfumes. Entre
ellos, Edmond Roudnitska aportó una pequeña revolución en la
perfumería con el empleo de la hediona, que utilizó en su
bellísima creación masculina Eau Sauvage. Fue, en efecto, en esa
época cuando lograron alcanzar la cumbre los perfumes para
caballeros. Y así, en ese período se intensificó la competencia
internacional con la creación de perfumes fuera de Europa.
Hoy día,
el perfume es más que nunca una industria de lujo que, como todos
los sectores económicos, no escapa a ciertas imposiciones. Las
"narices" no pueden contar ya sin la lógica implacable de los
servicios de marketing, y deben seducir a una clientela siempre
más exigente. Si el perfume del siglo XX se ha enriquecido con los
avances de la química en los olores, el del siglo XXI deberá
resistir las modas, la facilidad, e incorporar tecnologías tan
revolucionarías como la genética. Todo esto, claro está, sin
perder de vista que procede de unos principios artísticos. |