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Decía Churchill que la
democracia es el menos malo de todos los sistemas políticos
posibles. Escribo estas líneas, todavía fresca la tinta de las
noticias, que describen lo que podemos llamar un TSUNAMI POLÍTICO
ocurrido en las elecciones parciales de los Estados Unidos.
La Cámara de Representantes
y el Senado han pasado a manos del partido de la oposición, en
este caso el Partido Demócrata. Los efectos que se van a sentir
son profundos en el ambiente político, y el primer cambio
importante ya ocurrió con la renuncia inesperada del Secretario de
la Defensa Donald Rumsfeld.
Este artículo pretende
analizar las consecuencias que estos cambios políticos tendrán
sobre la Ley de Inmigración.
Llegamos a las elecciones
del 7 noviembre esperando que el Congreso actuara y reformara la
Ley de Inmigración. Pero lo único que sucedió, fue que se aprobó
la construcción de un muro en la frontera sur. Pocos días le
quedan en noviembre para terminar sus sesiones al actual congreso,
y en enero será instaurado el nuevo congreso de mayoría demócrata.
Todos los presidentes de
comisiones de trabajo serán nuevos, y también lo será el del
subcomité de inmigración en el Senado y la Cámara de
Representantes.
Éste cambio sólo permitirá
considerar la reforma inmigratoria con nuevos ojos.
El incremento que recibió el
Partido Demócrata del voto hispano fue de casi un 20% en
comparación con las elecciones del 2004. Y las elecciones
presidenciales están a la vuelta de la esquina en el 2008. En la
práctica ya ha comenzado la campaña presidencial.
Y la reforma inmigratoria
¿cuándo?. Esta es la gran pregunta.
Podemos vaticinar que nuevas
leyes de reforma inmigratoria serán introducidas en ambas cámaras
del congreso y existirá una gran presión para resolver la
situación de los 11 ó 12 millones de indocumentados, de los cuales
casi la mitad entraron por aeropuertos y después se quedaron sin
documentos. Entre los indocumentados, actualmente hay una mayoría
mexicana pero también hay muchos centroamericanos, colombianos,
venezolanos y de todos los países de América Latina.
Con un poco de buena suerte,
quizás a finales del próximo año, tendremos una reforma
inmigratoria pero todos los que están en status y tienen otras
soluciones deben de proceder de acuerdo con lo que les permite la
ley actual. |