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Existen muchas
definiciones de inteligencia, pero la más aceptada es: “La
capacidad de resolver problemas”. Para desarrollar esta capacidad,
se necesita estar preparado física y emocionalmente.
El aspecto físico se
refiere al cerebro. Las neuronas son las únicas células humanas
que no se reproducen, con las neuronas que naces, mueres. A las 18
semanas de gestación, el bebé ya cuenta con aproximadamente los
100 billones de neuronas para el resto de su vida. Las neuronas se
forman de las proteínas de la madre, por eso es importante
consumir mucha proteína durante el embarazo.
El hierro es también imprescindible para que el cerebro lleve a
cabo correctamente sus funciones. Las dietas escasas en hierro
retrasan el crecimiento, alteran el sistema inmunológico y
disminuyen el rendimiento y la capacidad intelectual.
En las neuronas se graba
toda la información que entra por los sentidos desde antes de
nacer. Cada neurona tiene unos filamentos o axones que la conectan
a las otras neuronas para transmitir y grabar la información; una
buena alimentación y estimulación garantiza que las conexiones
neuronales sean fuertes y se desarrollen a mayor velocidad, esto
significa que puede pensar, responder o raciocinar más
rápidamente.
El aspecto emocional y/o
factores externos, se refiere a las experiencias que el ser
humano tenga desde antes de nacer, a los conocimientos, estímulos
del mundo, afecto, etc. Así como los deportistas se preparan
arduamente para altas competencias, o un músico practica su
instrumento diariamente para estar preparado para el concierto,
igualmente el cerebro humano debe someterse a grandes cantidades
de entrenamiento en información, memorización, repetición, etc.
para lograr resultados óptimos en el pensamiento abstracto.
Un bebé estimulado
intrauterinamente nace con algún nivel de ejercitación en sus
neurotransmisores, que le permiten mayor habilidad para recibir
los estímulos al nacer.
Un recién nacido con
estimulación adecuada desarrollará mayores habilidades para captar
mejor la información en el futuro inmediato.
Un niño que durante sus
primeros cuatro años de vida, sea sometido a gran cantidad de
estimulación temprana adecuada, que le haya permitido experimentar
a través de sus 6 sentidos (visual, auditivo, gustativo, olfativo,
táctil y quinestésico o del equilibrio), optimiza su desarrollo,
logra la máxima superación de sus potenciales psico-intelectuales,
respondiendo con mayor habilidad al aprendizaje escolar, y
aprenderá a leer y escribir con gran facilidad.
Un niño que durante la
etapa escolar, no solamente se limite a recibir las clases básicas
de matemáticas, ciencias e historia, sino que se le proporcione
aprendizajes extracurriculares de arte, deportes, música, cultura
general, etc. será un adolescente multifacético y un adulto con
grandes capacidades de liderazgo.
Los niños que se sienten
amados y están seguros de si mismos, atienden con mayor
tranquilidad y esto hace que el aprendizaje sea más efectivo. La
estabilidad emocional o seguridad básica dentro de la
personalidad, se adquiere durante los primeros años de vida,
cuando el niño siente que es amado, atendido y comprendido por sus
padres.
Si usted está pensando
concebir un hijo, comience por
alimentarse muy bien antes de concebirlo. Si está embarazada
asista a cursos de preparación para el parto, donde le enseñarán
estimulación intrauterina; y visite a su médico para que le
formule medicamentos especializados como hierro y ácido fólico.
Si su bebe está
recién nacido proporciónele
diferentes estímulos para cada uno de los sentidos, por ejemplo
móviles musicales de colores fuertes, diferentes sonidos
musicales, masajes en el cuerpo, contacto con el agua a diferentes
temperaturas, etc.
Si usted ya es madre o
padre de un niño pequeño,
proporcione a su hijo mucho amor y atención al tiempo con gran
cantidad de oportunidades de estimulación de sus sentidos;
desarrolle su imaginación y creatividad a través de material
didáctico como: pinturas, plastilina, masas, crayolas, lápices de
colores, bloques, legos, tijeras de punta redonda, punzones,
encajables, cuentos, música infantil, instrumentos musicales,
etc., cómprele películas o videos educativos al estilo Plaza
Sésamo o Barnie, léale todos los días un cuento lindo (podría ser
antes de dormir) para que deje volar su imaginación (evite los
cuentos de lobos, brujas o madrastras malas, que perturban la
estabilidad de los niños.). Permítale escuchar música infantil y
música bailable para que cante y baile, enséñele a bailar al ritmo
de la música y dedíquele tiempo para enseñarle muchas cosas que el
niño puede aprender de usted.
Si su hijo está en
etapa escolar,
debe consumir por
lo menos entre 12 y 15 gramos de hierro al día. Fuentes de hierro
son principalmente las carnes, frutos secos, mariscos y legumbres,
recuerde que la absorción de hierro mejora si se acompañan estos
productos de frutas ricas en vitamina C.
Estimule mucho los
deportes y las clases extracurriculares en horas de la tarde, de
cualquier aprendizaje (pintura, música, manualidades, baile, etc.)
y hable mucho con su hijo para motivarlo a continuar aprendiendo,
y sienta que es importante para usted, premie sus logros y déle
ejemplo de lectura y estudio en casa.
A pesar de las muchas teorías que existen, todas llegan a concluir
que la inteligencia y la memoria se pueden mejorar con una buena
dieta y gran cantidad de estimulación adecuada.
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