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El mes pasado aprendimos que todo contrato
comienza con una oferta y la aceptación de la oferta. A veces ,
uno recibe una oferta y no la quiere rechazar al instante, pero
tampoco esta listo para aceptarlo. En fin, quieres sopesar la
oferta, pensar sobre ella. Que tal si anuncias la aceptación de la
oferta y te dicen que la oferta fue revocada. Entones nace esta
pregunta: ¿ Cuánto tiempo tienes para acertar la oferta?.
La vigencia de una oferta recae en dos categorías.
La primera categoría son las ofertas que están vigentes hasta una
fecha fijada por el contrayente. La segunda categoría son las
ofertas que no se fijo una fecha tope para aceptarlas.
Ofertas que están vigentes hasta una fecha fijada
por el contrayente.
Muchas veces en los periódicos verás anuncios que
prometen un precio y que el precio será vigente hasta
determinada fecha. Estos anuncios demuestran la primera categoría
muy bien. El consumidor sabe que tiene hasta la fecha tope para
aceptar la oferta. La fecha límite le permite pensar las cosas
bien antes de aceptar. Siempre uno debe pedir una fecha límite si
no es claramente comunicado. Así uno sabe cuando tiempo tiene para
decidir si acepta una oferta o no.
El ofrecedor no puede revocar la oferta hasta
rebasar la fecha tope. Esta regla es importante para los
ofrecedores, porque tiene que mantenerse listo en cumplir si lo
ofrecido es aceptado. Por ende, se debe fijar fechas topes con
prudencia y no descuidado. La meta es proveer a su contraparte
tiempo para pensar, sin dañar otras oportunidades para el negocio.
Ofertas que no se fijo una fecha tope para
aceptarlas.
Cuando el ofrecedor no fija fecha límite, la
oferta comoquiera se mantiene vigente. La gran diferencia es que
no se sabe cuando muere la vigencia. Esto se debe a que la ley
define que una oferta se mantiene abierta por un tiempo razonable.
Desafortunadamente, la medida de un tiempo razonable cambia según
lo ofrecido y el contexto. Si un comerciante ofrece un producto
que suele deteriorarse ligeramente la ley entiende que la vigencia
de la oferta será corta. Por ejemplo, si un vendedor ofrece cien
libras de tomates por cierto precio, la oferta muere
apresuradamente porque los tomates se deterioran con rapidez. Al
contrario, la oferta de un diamante dura por mas tiempo porque el
diamante es duradero.
El otro gran rasgo de no tener fecha tope para
aceptación, es que el ofrecedor tiene mas libertad para revocar la
oferta. Un empresario quizás quiera revocar la oferta porque
aparece un mejor negocio. No dar fecha tope para aceptación
resulta menos riesgo para el ofrecedor.
Para resumir, las ofertas para un negocio pueden
tener fecha tope para su aceptación o no. Cado uno trae ventajas
y desventajas para los negociantes. Es importante conocer las
consecuencias del uno y del otro para medir los riesgos de la
espera en aceptar una oferta. |