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Recientemente el equipo
de baloncesto profesional de Orlando (Los Magics), firmaron a
Billy Donavan para que fuera su nuevo dirigente. Mr. Donavan había
dirigido a los Gators de la Universidad de Florida, en
Gainesville, al campeonato de baloncesto colegial por segundo año
consecutivo. Obviamente el nombramiento de un nuevo dirigente con
un historial de ganador, trajo nuevos bríos a una franquicia que
ha sufrido temporadas desastrosas por muchos años. La firma de Mr.
Donavan era el tema del día y el entusiasmo entre los fanáticos de
baloncesto en Orlando era enorme. El equipo de los Magics vendió
cientos de tickets adicionales al anunciarse la firma de Mr.
Donavan. Sin embargo, unos días después de haber firmado un
contrato de 27.5 millones de dólares (triplicando su salario que
tenia a nivel colegial) Mr. Donavan informó a los Magics que tenia
dudas respecto a su decisión. Finalmente, regresó con su equipo
colegial y decidió no dirigir al Orlando Magics.
Las críticas no han
faltado, ya que Mr. Donavan ha sido catalogado como un cobarde,
hombre sin palabra e indeciso. Sin embargo, la gran mayoría de
nosotros nos hemos enfrentado a situaciones en las cuales hemos
tomado decisiones y después hemos retrocedido, pero cuan fácil es
criticar y juzgar al prójimo y no ver nuestras propias faltas, la
misma Biblia nos dice: “No juzgues, para que no seáis juzgados.
Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados y con la
medida con que medís os será medido. ¿Y porque miras la paja que
está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está
en tu propio ojo?.” Mateo 7:1-3
Sin duda alguna, el tomar
la decisión correcta es un reto aun para personas que mantienen
una relación estrecha con Dios. Por ejemplo, hace muchos años un
amigo pastor renunció a su iglesia en Tyler, Texas para aceptar un
puesto a nivel nacional, con el doble de su salario y muchos más
beneficios. Después de despedirse de la iglesia y estar a una
semana de mudarse para otro estado, se dio cuenta que había tomada
la decisión incorrecta y regresó a su iglesia y no aceptó el
puesto a nivel nacional. Cuando yo tuve la oportunidad de hablar a
solas con él, le pregunté el porque de su cambio de opinión. El
simplemente me dijo que no sintió paz después de haber tomado la
decisión. Aunque su respuesta fue simple, desde ese momento
aprendí a fijarme si tenia paz después de tomar decisiones,
especialmente aquellas decisiones que podrían cambiar el
transcurso de mi vida. De hecho el tiempo le dio la razón a mi
amigo pastor, ya que unos cinco años después de cambiar de
opinión, la posición que le iba a pertenecer fue eliminada a
nivel nacional, sin embargo todavía pastorea la Iglesia, la cual
en estos momentos se ha convertido en una de las iglesias de mas
membresía en el Este de Texas.
Algunas personas toman
decisiones que aparentan ser las correctas al principio, pero
después podrían traer malas consecuencias. La misma Biblia nos
advierte cuando dice que: “Hay camino que parece derecho al
hombre, pero su fin es camino de muerte.” Proverbios 16:25
Yo conocí a un consejero
matrimonial, que en una ocasión recomendó a una pareja a
suspender la boda una semana antes de la ceremonia, debido a que
constantemente estaban peleando – incluyendo varios incidentes de
agresión física. Los familiares protestaron, debido mayormente a
los gastos de los preparativos de la ceremonia. El consejero
simplemente les contestó que era menos costoso romper un
compromiso y una ceremonia, que un matrimonio.
Personalmente, yo admiro
al Sr. Donavan por lo que hizo, ya que aunque no tomó la decisión
más popular - y sin duda alguna le va a costar económicamente -
estoy seguro que ahora se encuentra en paz consigo mismo, lo cual
no tiene precio. De la misma manera, es mejor cambiar de opinión
después de una mala decisión, que no tener paz el resto de su vida
sabiendo que ha tomado la decisión que no era correcta. Que Dios
les bendiga. |