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La mayor parte de los
casos de asilo que se están debatiendo en las Cortes de
Inmigración de Orlando, provienen de Venezuela y Colombia. Los
cubanos, debido a la represión imperante en su país, se
benefician del “ajuste cubano”, algo que a los demás países de
América Latina no se les ha concedido.
Para ganar un
caso de asilo, es necesario estar bien asesorado. La primera
etapa es decisiva pues, generalmente, es necesario presentarlo y
defenderlo en la oficina de asilo de Miami, ante un oficial del
Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security). En esa
oportunidad, el solicitante debe estar acompañado de un buen
traductor y, si posible, de un abogado. Sin embargo, lo más
importante es la preparación del caso, organizando
sistemáticamente los hechos y las evidencias a la luz de las
regulaciones establecidas.
Muy
importante para poder obtener el resultado deseado, es probar que
el solicitante tiene un miedo bien fundado a la persecución en su
país, por razón de su opinión política.
¿Qué es lo
que la Ley de Inmigración considera un miedo bien fundado a la
persecución? El miedo “bien fundado”, va más allá del miedo que
pueda tener la población en general debido a un sistema
represivo. Significa que el agresor, por ejemplo, ha golpeado,
perseguido, acorralado, atormentado, o secuestrado a la víctima.
Esto se puede probar por medio de un buen testimonio detallado,
además de la presentación de evidencias y testigos posibles.
Por otra
parte, además del factor persecución, la petición de asilo
político debe basarse en la opinión política real del solicitante,
o atribuida a éste por parte del agresor. Los agresores o
perseguidores pueden ser, por un parte, los gobiernos
dictatoriales, los que violan los derechos humanos, y por otra,
las guerrillas marxistas-leninistas y los grupos paramilitares que
el gobierno no ha logrado controlar. La opinión política del
solicitante puede probarse de varias formas, por ejemplo,
membresía en un partido político de oposición, participación
activa en eventos, reuniones, marchas, comparecencias públicas,
etc. En fin, es necesario poner de manifiesto -con evidencias-
que la agresión de que se fue víctima, tuvo por objeto amedrentar,
callar o eliminar una opinión o posición política que el agresor
pretende controlar infructuosamente.
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