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Todos nosotros nacimos soñadores. Tenemos héroes o alguien que
admiramos y que quisiéramos ser como esa persona. ¿Cuántos han
soñado con ganarse algo? Ahora, ¿sabes cuándo una persona se pone
vieja? Se pone vieja cuando deja de soñar. Al momento que
dejamos de soñar perdemos la visión y nuestro destino se afecta.
La vejez no tiene nada que ver con los años o con las arrugas,
pero sí tiene con dejar de soñar.
Te has preguntado cuál es tu visión o en qué dirección te estás
moviendo y hacia dónde vas como individuo, cónyuge, hijo/a, padre
o madre. Buscar la respuesta te ayudaría a evaluar tu presente y
a hacer los ajustes necesarios para conquistar tus sueños. Es
importante que dejes de mirar en dónde estuviste y comiences a
mirar dónde puedes estar. ¿Cuántas veces has tenido un sueño, una
visión, algo bien adentro en tu corazón que quieres echarle mano,
pero de alguna manera y a veces sin darnos cuenta, lo has dejado
escapar?
Hay un pasaje en la Biblia que habla de un hombre llamado José.
Éste fue un hombre que retomó el sueño que Dios tenía para él
después de haber sufrido un desvío en su vida. Él tuvo que
confrontar sus sueños a través de sentirse aborrecido, odiado, con
duda, sin que nadie creyera en él. Su identidad fue asaltada y
hasta sus propios hermanos y familiares lo rechazaron. Las
circunstancias a su alrededor intentaron desviar a José de sus
sueños. Sin embargo, Dios le mostró que seguía con él dándole
gracia, poder y prosperidad. La moraleja encerrada en la historia
de José es que tu actitud determina tus acciones y tus
acciones determinarán tus éxitos, porque en medio de las
dificultades, siempre descansan las oportunidades.
Hay personas que nunca logran alcanzar sus sueños porque se fijan
metas y expectativas no realistas. Se imponen presiones en un
esfuerzo por tratar de alcanzar algo, que talvez no fue asignado
para sus vidas. Esa presión se puede convertir en el peor enemigo
al tratar de luchar en contra de las circunstancias y sacando
fuera de tiempo y obviando pasos que los podían conducir a la
realización de sus sueños.
¿Cómo yo sé que podré alcanzar mi sueño? Por regla general, tu
sueño debe ser afirmado, apoyado y confirmado por otros además de
tu familia. También será compatible con tus dones, porque es a
través de ellos que Dios cumple los sueños que tiene para tu
vida.
Tenemos que estar alertas para ver cuando llega la oportunidad
para realizar nuestros sueños. Muchos dejamos pasar las
oportunidades, que con frecuencia pasan al frente nuestro. La
mayoría de la gente tiene el deseo de alcanzar algún sueño; sin
embargo, no le añaden el intento de la búsqueda a ese deseo.
Precisamente, el mostrar determinación para ir en pos de aquello
que has soñado, es lo que puede hacer la diferencia entre alcanzar
o no tus sueños.
Evita los conflictos con otras personas. Esos conflictos te
mantendrán alejados de tus sueños. También resuelve los
conflictos que tengas contigo mismo, pues éstos no te permitirán
caminar en paz. Los conflictos interpersonales, así como los
internos, son barreras que tienes que superar para que conquistes
tus sueños.
Si has dejado de soñar, hoy es el día para que comiences a soñar
de nuevo y pongas en acción tu visión. |